Campaña anti-gay en Rusia


Esta semana el tema de la implementación de las leyes anti-homosexuales en Rusia y la política de género en Polonia, el país donde vivo, me tienen la sangre hirviendo. Como si fuera poco, en estos días me he enfrentando con una dosis mucho mayor de una mentalidad ultra-conservadora, ultra-ignorante, patéticamente apoyada y manipulada por ideologías de odio, de muchas personas con las que comparto en diferentes ámbitos y sin importar la edad o clase social. Todo comenzó hace unos días después de ver un video en Youtube.com producido por Channel 4 News (Inglaterra) sobre la campaña anti-gay en Rusia… 
Para los que no estén al tanto de las noticias, en 2013 Rusia promulgó una ley en la que se prohibe la distribución de propaganda relacionada con relaciones sexuales “no-tradicionales”, hecho que evidencia que en dicho país se considera ilegal sugerir que las relaciones homosexuales son equivalentes a las heterosexuales. Desde la aprobación de esta ley, los medios han reportado el arresto de activistas gays, varios casos de crímenes de odio asociados con la homofobia, muchos provocados por líderes neo-nazi hacia menores y, hasta la aprobación de una ley en la que se prohiben los desfiles de orgullo gay en Moscú. Asociaciones internacionales de derechos humanos han catalogado la situación actual política  de dicho país como la más trágica de la era post-soviética en que la mentalidad homofóbica retrasada evidencia un retroceso a la Edad Media. 
Las sanciones de estas leyes coinciden con la celebración de los juegos olímpicos del 2014 que se llevarán a cabo en la localidad de Sochi y por dicha razón, ha surgido, no-coincidialmente, un clima de protesta y rechazo abierto en el ámbito internacional. En el video mencionado anteriormente se dice que el 80% de la sociedad apoya dichas legislaciones ya que Rusia como país, y sobre todo bajo el gobierno de Putin, se considera extremadamente conservador cuando de temas LGBT se trata. Censos recientes indican que la opinión pública en torno a la homosexualidad es una de las más hostiles en el mundo.  
Bueno, y, antes de enterarme de mucho de esto, decidí, tal vez ingenuamente, conocer la opinión de una mujer rusa que más o menos conozco. De hecho, en principio no sabía que era rusa. La vinculé con este país porque enseña lengua rusa, pero siempre pensé que era polaca. En mi polaco cortado intenté explicarle que por curiosidad me interesaba conocer un poco sobre la recepción de estas leyes anti-gay en Rusia y una opinión que no viniese de los medios. No le dije que soy periodista, para evitar problemas y estereotipos que a veces existen en torno a esta profesión. 
La mujer, en su inglés menos cortado que mi polaco, me contestó en un tono muy nervioso. Rápidamente se sonrojó y me contestó de manera indirecta que no sabía nada. Proseguí a sacar mi ipad del bulto y ponerle el video de Youtube para que se enterara. En las escenas del reportaje, aparecen varias entrevistas, entre ellas a un drag queen, una activista de derechos humanos, una pareja de lesbianas madres de dos niños, que han sido víctimas de chantaje por parte del propietario de su casa a quienes acusan de haberle pedido dinero para que no hablase en torno a su sexualidad, y otros chicos que han sido víctimas de crímenes de odio por su orientación sexual. Por otra parte, aparece un joven neo-nazi quien abiertamente admite haberle pegado a unos chicos simplemente por ser gay, también un político ultra-homofóbico, etc. 
Al cabo de 5 minutos (como mucho) de ver el video, la mujer se levantó de la silla donde se encontraba. Me dijo que no era cierto. Que ella era rusa y tenía familia en ese país y que ellos no pensaban así. Que eran tolerantes y no era un problema. Evidentemente molesta y ofendida, y sin poder disimularlo, recogió sus cosas  y se fue del lugar.
Aunque vivo en Polonia y no en Rusia (gracias a Dios), la situación aquí no está tan alejada de esta. Recientemente ha surgido un debate por parte del clérigo y el partido polaco ultra-católico, PIS, como reacción a los escándalos sexuales por los que han sido acusado algunos curas. El tema es complicado, incluso yo misma no lo entiendo, ni quiero esforzarme por entenderlo. No merece la pena, pues el argumento más que irracional, está lleno de odio y manipulación. Según lo que me he enterado por una colega medio polaca, medio latina, y algunos artículos que he leído, estos miembros del clérigo ahora alegan (supongo que para justificarse) que la igualdad de género es una ideología que fomenta la homosexualidad y que tiene el potencial de destruir las familias tradicionales. 

Esta situación me preocupa. Me preocupa mucho. Sobre todo porque en tiempos de crisis, me pregunto, ¿será verdaderamente la crisis económica la que más nos está afectando? Esta crisis económica que me tiene viviendo en un país tan lejano al mío por fuerza, por que no puedo regresar a mi isla porque de momento no hay trabajo ni futuro. La misma crisis que me hace recordar todo esto cada día, a cada hora… En mi opinión, no. No es esta la que más nos está hundiendo, sino la de valores. La que justifica apoyarse en una ideología, una religión o el pensamiento que sea para diseminar la violencia, la intolerancia.  Mucho más hundidos nos tiene esta crisis, esta falta de entendimiento que promueve el odio y este afan por rechazar todo lo que va en contra del conservadurismo y hacerle daño a nuestra propia gente.
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