DEKALOG


En 1989, Krzysztof Kieślowski, un reconocido director de cine polaco, co-dirigió y produjo una de sus obras cumbres: una serie televisiva de diez dramas, cada una basada en uno de los diez mandamientos de la iglesia católica y desarrollados en la moderna Varsovia que intenta sobrevivir las ruinas del comunismo. Dekalog fue considerada una obra maestra por muchos críticos porque desarrolla tramas ambiguas y contradictorias sobre temas polémicos que hasta cierto punto retan la autoridad y el poder político de la iglesia católica y ponen en evidencia la dureza del diario vivir polaco.

Rascacielos grises varsovianos de arquitectura comunista figuran como el punto de desarrollo principal de cada una de las historias. Los personajes que aparecen en la miniserie se enfrentan a la toma de decisiones complicadas y luchan con sus consciencias para salir a flote. Temas como el incesto, el adulterio, el aborto, la muerte, el homicidio, el holocausto y la mafia juegan un papel importante en la difusión simbólica de las ideologías que caracterizan al productor. Sin embargo, en cada uno de los filmes, en lugar de intentar disuadir o influenciar la postura de la audiencia, Kieślowski no llega a ninguna conclusión, sino que simplemente plantea una situación complicada e invita a la reflexión.

Aunque las historias son independientes, el conjunto se enriquece con algunas claves en apariencia casuales. Muchos de los actores que aparecen en la serie, por ejemplo, también fueron utilizados en otras películas de Kieślowski. La simbología de estos filmes es evidente y sigue la corriente de una técnica multi-focal empleada a menudo por este director. En cada una de las pelis, por ejemplo, aparece un personaje místico sin-nombre y hasta cierto punto, sobrenatural, interpretado por Artur Barciś, que observa el comportamiento y las acciones de los protagonistas principales en momentos claves, pero nunca interviene, así como una especie de narrador omnipresente.
Otro de los símbolos que comparten los filmes de esta serie, además de la interpretación casi mística de cada uno de los mandamientos, es la aparición de la leche. A menudo el lente captura al lechero haciendo sus entregas mañaneras en botellas de vidrio por todo el complejo de vivienda o muchos de los personajes tomando y preparando la bebida.

La serie es brutal. La recomiendo sin restricciones.

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