África según su mirada


Amo muy de veras ese mundo, el mundo de África, de América Latina, de Asia […] Como mi literatura nace de un fondo antropológico siento una afinidad de familia con aquel mundo, me siento bien en él, muchas de las contrariedades que sufren sus habitantes las conozco de mi propia vida .

Historiador de formación, poeta de vocación y periodista corresponsal de profesión. Los que conocen su obra no vacilan en reconocer su gran talento y afición por los países del Tercer Mundo. Utilizó la viva experiencia de un corresponsal de guerra in situ y una combinación de elementos estilísticos literarios para convertirse uno de los pocos corresponsales extranjeros quien fue testigo ocular de más de una veintena de conflictos armados y de la liberación de las ex colonias europeas en el continente africano durante la segunda mitad del siglo XX. Dedicó muchas de sus obras como El emperador, Ébano, Un día más con vida y En el torbellino de la historia , a estas naciones del Tercer Mundo que tanto quería.

En varias ocasiones Kapuściński hizo hincapié en una condición indispensable para lograr penetrar en el Tercer Mundo como reportero. Según él, había que poseer una de estas dos cosas: tiempo, o dinero. En su caso, treinta años como corresponsal en la nación africana, unido a una buena dosis de resistencia física y psíquica, curiosidad por el mundo, conocimiento de lenguas y culturas extranjeras, saber viajar y la pasión que sentía por su trabajo, probaron ser la fórmula de su éxito. Tal vez la experiencia de guerra que adquirió de niño también lo haya ayudado a desempeñar su misión. “Al que haya pasado por semejante «escuela», desarrollando desde pequeño el instinto de supervivencia, le resulta más fácil deslizarse entre las líneas del frente en su intento de salvar la vida ”, declaró en una entrevista.
Las experiencias que encarnó, los encuentros con las personas que amistó y el recuerdo de un siglo históricamente inigualable no le abastecieron para incluir en los cortos telegramas que enviaba al despacho de prensa de la PAP en Varsovia. Ésta es posiblemente la razón por la cual Ryszard Kapuściński, conocido por muchos como uno de los mejores cronistas del siglo XX, se dedicó a escribir unos libros de carácter difícilmente imitado. La mayoría de estos fueron dedicados a los países olvidados del Tercer Mundo, el lugar donde “experimentaba la sensación de estar en casa ”.

Fue precisamente durante la segunda mitad del siglo XX que se coronó el término ¨Tercer Mundo¨, un concepto que definiría un nuevo orden mundial dividido en tres particiones. La expresión fue empleada por primera vez en 1952 en un libro escrito por el demógrafo francés Alfred Sauvy, que ilustra esta división política tripartita entre el Primer Mundo, o los países occidentales más desarrollados en el sentido socio-económico, el Segundo Mundo, que se refería a las naciones que gobernaban bajo un régimen socialista y finalmente los estados de África, Asia y América Latina que compartían un pasado colonial y una economía empobrecida, constituían el Tercer Mundo. Según Kapuściński, “después de la caída del comunismo como sistema estatal e ideológico en 1989, permanecieron sólo dos mundos: por una parte Europa Occidental, Estados Unidos, Japón y los países orientales que conforman los “tigres asiáticos”, y por otra los países menos desarrollados de Europa central, Asia, África y América Latina, que no hay que olvidar ya que constituyen tres cuartas partes del mundo ”.

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