Una exhibición que todo boricua debe presenciar


Hace casi tres semanas que el Museo de Arte de Puerto Rico inauguró una nueva exposición permanente que brinda homenaje a las múltiples identidades puertorriqueñas en y fuera de la isla. Puerto Rico Plural aporta una respuesta audiovisual en forma de proyecto colaborativo artístico a la pregunta: ¿qué es ser puertorriqueño? -en el que se combinan géneros como la pintura, la escultura, el montaje y la instalación- a la experiencia boricua con su representación diversa. Se trata de la quinta exposición permanente que reúne 230 obras de 150 artistas, una tercera parte formada por mujeres y en la que también puede percibirse la representación de comunidades marginadas, como lo es la LGBTQ+.

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Los miércoles a las 6:00pm, Juan Carlos López Quintero, venezolano radicado en Puerto Rico desde hace 11 años y curador de la muestra, ofrece recorridos gratuitos para el público general. Los domingos, por otra parte, es la doctora Noemí Sierra, voluntaria del Museo hace 20 años y maestra de arte de Cupeyville School, quien acompaña a los visitantes por las aulas del Museo y ofrece una mirada profunda de nuestro país.

¿Te gustan los chismes históricos?, me pregunta con una sonrisa entre dientes. Noemí es una gran conocedora de la historia del arte y la historia general de nuestra isla y por medio de Puerto Rico Plural, va narrando el contexto social, político, religioso y cultural de la isla del siglo 18 al presente. “Vemos aquí una manifestación incluyente sobre lo que es la identidad boricua”, explica. “Una obra de arte puede decirte mucho más que un libro de historia”…

 

El recorrido que todo puertorriqueño debe presenciar inicia en el Teatro del Museo, en cuyo escenario cuelga El Mundillo, un telón de hilos fabricado durante dos años por un grupo de ocho mujeres de Moca y diseñado por el maestro Antonio Martorell. La obra de 30 pies de largo, intenta, por medio de un juego de palabras, enfatizar la hermandad latinoamericana de Puerto Rico con el resto del continente y reflexionar sobre los cambios geopolíticos en el mundo durante las últimas décadas.

Del Teatro pasamos directamente al cuarto piso donde inicia el recorrido de Puerto Rico Plural. El grupo presente se detiene en la primera sala, la Sala Horizonte, frente a una de las obras de Rafael Tufiño, producida entre 1952 y 1954. Se titula La Plena y se trata de un mural construido sobre paneles de madera, pero también de una obra multidisciplinaria donde se combina el pasado, el presente y el posible. El mural es un tributo a la radio cantada, en el que se perciben doce plenas ilustradas al estilo del maestro Tufiño. Escenas de Cortaron a Elena y que aparecen también en una película grabada para la División de Educación a la Comunidad, agencia en la que colaboró Jack Delano y su esposa, Irene para la década del 50. La Plena es una obra impresionante y muy divertida, en la que se esconden secretos y es palpable la influencia del muralismo mexicano y sus exponentes, como Diego Rivera, entre otros.

 

 Justo enfrente de La Plena yace otra instalación que fácilmente atrapa la atención de cualquier visitante. Nuestra guía, Noemí Sierra, nos dirige hacia ella. Se titula Hasta que la muerte nos separe, fue producida entre 1991 y 1993 y es una obra de la artista Anaida Hernández, inspirada en el trabajo investigativo de la periodista Carmen Enid Acevedo. A simple vista parece una oda a un camposanto, pero de cerca puede percibirse el real interés tanto de la investigadora, como de la autora de la obra: hacer un homenaje a las mujeres asesinadas a manos de sus parejas o exparejas durante esta época. La simulación de cada urna lleva el nombre real de una mujer asesinada, acompañado de artículos de recuerdo: flores, figuritas, mensajes escritos por sus hijos, rosarios, velas, entre otros. Fácilmente podrían encontrarse paralelos entre la obra producida en la década del 90 y la actual realidad que enfrenta la isla en términos de casos de violencia hacia la mujer y desigualdad de género.

 

 El surgir de lo patrio es el tema de nuestra siguiente sala. Nos aproximamos al sentir nacional, desde donde cuelga la obra maestra de José Campeche y Jordán: Las hijas del gobernador Don Ramón de Castro, 1797. Mucho se ha hablado sobre este cuadro, sobre todo en años recientes en forma de memes, sin embargo, pocos conocen los simbolismos históricos detrás de ella. Según la doctora Sierra, el cuadro representa la búsqueda de la identidad puertorriqueña. A pesar de parecer muy europea a simple vista, es la primera obra en la que pueden observarse detalles de nuestra cotidianidad boricua: una piña en el suelo, una maraca que sostiene la hija mayor, un puente en el horizonte que representa la unión entre el viejo y el nuevo mundo y las miramelindas que aparecen en el ramo de flores que sostiene la hija, todas alusiones a la puertorriqueñidad.

 

Una de las instalaciones más concurridas de la expo Puerto Rico Plural es la obra de Pepón Osorio: En la barbería no se llora (1994). Una vez tomé el primer paso dentro de la sala y observé mis alrededores, sentí que me quedaba sin aire y la piel se me erizaba: ¡qué energía se percibe allí! En forma de crítica, el artista construye una satírica representación del machismo personificado en una barbería puertorriqueña de Nueva York. Objetos como aros de carros deportivos, productos de belleza que aluden a la masculinidad, una mesa de billar, fotos y vídeos donde aparecen representaciones de hombres boricuas muy corpulentos y varoniles, entre otros, construyen un imaginario colectivo de lo que representa ser un hombre puertorriqueño (muy macho) en la diáspora. La frase pintada en la pared, explica nuestra guía, alude a un tatuaje común que se hacían los soldados puertorriqueños en la cárcel: Perdóname madre. Según Sierra, también está presente el sincretismo religioso en la instalación, por medio de la figura bíblica de Lázaro, que reúne tradiciones católicas con la santería y la mitología.

 

A pesar de contener obras de muchos artistas puertorriqueños actuales, Puerto Rico Plural hace también homenaje a las grandes figuras, como: Lorenzo Homar, Myrna Báez, José Campeche y una vez más, Rafael Tufiño. En un tríptico que une las obras de: Carlos Raquel Rivera (La industria), Augusto Marín (La agricultura) y Rafael Tufiño (La construcción), vemos nuevamente la influencia del cubismo y el muralismo mexicano, en el que los tamaños enormes de los protagonistas dan la impresión de endiosarlos. Tanto la industria, como la agricultura y la construcción representan los tres pilares de nuestra migración interna en Puerto Rico: del campo a la ciudad. Pareciera ser que el puertorriqueño está siempre migrando, en constante limbo, con un pie aquí y otro allá. Nuestro estatus colonial combinado con una historia plagada de conquista e invasión, permite que tracemos paralelos entre ese pasado y el presente, por medio del arte histórico y también contemporáneo.

 

 La realidad boricua de hoy es, desde luego complicada, sobre todo tras el paso de la peor catástrofe natural en la historia reciente, el huracán María, la imposición de una Junta de Control Fiscal, el éxodo masivo y un panorama generalizado de duda, austeridad, pobreza y mucha corrupción política. Toca ahora más que nunca, unirnos como pueblo, aceptarnos y ser incluyentes con todas las formas de identidad puertorriqueña. La muestra Puerto Rico Plural representa precisamente esto: un exaltamiento y llamado a la unión e inclusión del (arte) puertorriqueño en todas sus manifestaciones. Al final del día, ¿qué nos hace sentir boricuas? ¿Se trata de nacer en la isla, hablar español, vivir la cotidianidad, o de sentirse puertorriqueño, aunque naciera en la luna?…

La Dra. Noemí Sierra (centro) ofrece el recorrido de la exposición permanente,                         Puerto Rico Plural.

Puerto Rico Plural es una exposición que debe ser presenciada por todos los puertorriqueños porque aparte de trazar un interesante recorrido histórico, político y cultural de la isla a través de los siglos, nos enriquecemos de bagaje cultural y nos enfrentamos a una nueva mirada que nos presenta nuestra diversidad y el importante papel que encarnan los artistas como constructores de crónicas audiovisuales.

¡¿Qué esperan para visitarla?!

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Noemi Sierra dice:

    Gracias Gitana por tu artículo te felicito, lo reseñaste muy bien. Te espero este domingo en el MAPR para ver lo que nos faltó.
    Noemi Sierra

    Me gusta

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