El arte de amar


Tras casi cuatro meses sin escribir, un año que ha comenzado con el pie izquierdo, cientos de terremotos inesperados e inusuales en esta parte del mundo y ahora una pandemia de salud internacional que amenaza la vida de todos, he decidido poner fin al bloqueo de escritor. ¿Qué mejor que aprovechar una crisis para dar rienda suelta a la creatividad? Para esta entrada de blog, me he inspirado en una película polaca que vi recientemente, estrenada en 2017 y basada en la vida real, que lleva de nombre: El arte de amar. Su protagonista principal es una mujer extraordinaria y su historia de vida, que cuenta así, es igualmente fascinante.

En 1976, en plena era socialista en Polonia, tras luchar contra el poder político y eclesiástico durante 31 años, una ginecóloga y sexóloga de nombre Michalina Wisłocka  (1921-2005) publicó un libro que se convertiría en la primera guía sobre sexualidad y erotismo en países comunistas. El arte del amor (Sztuka kochania) es una guía basada en procurar el placer sexual con el fin de enriquecer las relaciones matrimoniales, tanto para mujeres como para hombres, que se publicó en Polonia mientras se vivía un periodo de enorme represión.

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La actriz Magdalena Boczarska interpreta a Wisłocka en el filme que ahora se encuentra disponible en Netflix.

Como mujer vanguardista y liberal, en su vida privada de estudiante, Mishka Wisłocka mantuvo una relación poliamorosa y abierta con un hombre y una mujer, ambos alemanes. Creía en el amor libre y esta relación influiría también en su percepción y manera de trabajar con otras mujeres más adelante como ginecóloga especializada en infertilidad.

Como investigadora luchó contra todo tipo de prejuicios por publicar su obra El arte de amar, fruto de muchos años de investigación que realizó tras encuentros médicos con sus pacientes en su despacho. En estos encuentros, además de ser ginecóloga, Wisłocka asumía también el rol de educadora sexual, consejera y amiga. Ofrecía consejos e intentaba empoderar a sus pacientes. Las orientaba sobre cómo conseguir la liberación sexual, la importancia de los métodos anticonceptivos, cómo solucionar problemas de infertilidad, la necesidad de la protección sexual, el desahogo de los problemas matrimoniales, los miedos y sueños, entre otras preocupaciones.

Wisłocka luchó desde el 1945 hasta 1976, contra viento y marea, contra el machismo, los periodistas, contra la Iglesia Católica, los prejuicios de la burocracia, la censura estalinista, el conservadurismo y otros colegas médicos quienes la tildaban de loca y de académica poco seria, por el tema tabú que desarrolló en su obra.

Sin rendirse ni un minuto, finalmente, los editores accederían a la publicación del libro de modo condicionado. Quitarían el capítulo dedicado a los orgasmos por considerarlo pornográfico. Mishka se negaría rotundamente a esta condición, pues según ella: era imposible hablar sobre el arte de amar sin orgasmos. En 1975, su sueño finalmente se haría realidad y la obra terminaría convirtiéndose en bestseller y revolucionando la percepción de la sexualidad en su país.

Polonia ha sido desde siempre un país de derecha, religioso, conservador y desde el 2015, es el ultraconservador partido PiS (Ley y justicia) dirigido por Jaroslaw Kaczynski, que lidera el país, mientras pone en detrimento los derechos de la mujer y de la comunidad LGBTQ. Pensar y hablar sobre sexualidad libre en un país influenciado enormemente por la Iglesia Católica y la represión ha representado desde siempre un tabú, pero sobre todo en los años 60 y 70. En tiempos más recientes el PiS, incluso, ha criminalizado la educación sexual para menores en un intento por impedir que se normalicen este tipo de relaciones. Encima, bajo su liderato el discurso anti-feminista, anti-aborto, anti-equidad y anti-disidencia se ha tornado más popular que incluso durante el comunismo.

El arte de amar se consideró desde su publicación, una obra revolucionaria. Es además el manual polaco sobre la sexualidad adulta más leído en la historia del país y de Europa Central. A pesar de reflejar roles estereotipados de género, en sus páginas se normaliza el acto sexual, tanto para el disfrute del hombre como de la mujer y no solo con fines procreativos. En el contexto post socialista y la re tradicionalización de la política sexual polaca, el libro de Wisłocka ha roto barreras. Muchos argumentarían incluso que la obra sigue siendo relevante hoy día.

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La obra de Wisłocka ha vendido más de 7 millones de ejemplares.

“Quieren destruirlo todo, incluso nuestro amor”, expresó la doctora, quien sobre todo, creía en la liberación sexual para todas las personas.

El libro aborda el desarrollo de la sexualidad bajo el estado socialista en Polonia, marcado enteramente por tensiones, contradicciones y ambigüedades y por estar controlado casi enteramente por la Iglesia. Se consideraba el acto sexual como algo profano, impuro, motivo de vergüenza y pecado, por reflejar el deseo carnal y la mortalidad del ser humano. Se reservaba únicamente para fines de procreación, según los códigos sociales y morales de la doctrina eclesiástica.

Bajo el estado socialista, existía un Código de Ley Familiar cuyo objetivo principal era salvaguardar la estabilidad del matrimonio y la familiar. La sexualidad libre era vista como un asunto de amoralidad y decadencia del Oeste capitalista.

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La autora de la obra tuvo que enfrentarse a las autoridades por querer publicar su libro.

Históricamente en Polonia, no se reconoce la obra de muchos científicos en el estudio de la sexualidad, aparte del antropólogo Bronisław Malinowski, quien abordó la temática desde un punto de vista más exótico, cuando llevó a cabo trabajo de campo etnográfico en las Islas Triobriand en el Pacífico y estudió las prácticas sexuales “salvajes” allí a principios del siglo XX.

Por tal razón los esfuerzos de una científica como Wisłocka, considerada en aquel momento como atípica, rebelde, vanguardista y demasiado liberal, debían reprimirse a toda costa.

Netflix adaptó la obra a la pantalla grande en una película magistral interpretada por Magdalena Boczarska, quien ganó menciones por su actuación. El filme presenta una Polonia sexualmente reprimida y opresiva desde el año 1945 durante la Segunda Guerra Mundial, hasta el 1976. El papel de Wisłocka es interpretado siempre en contacto con su sexualidad y con el objetivo de abrir la mente de otras mujeres a que sientan también el placer de sus cuerpos sin remordimiento o culpa. El largometraje es una pieza que merece la pena ser vista para aproximarse tanto a la vida de Wisłocka como a la historia de la sexualidad comunista. Una vez más la Escuela Polaca de Cine brilla por su talento e ingenio.

¡100% recomendada!

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